Un pedacito de cielo en la tierra, tierra donde se labra ese pedacito de recompensa
Todos los días recibimos la mañana y despedimos la noche con cifras en la cabeza, pensando en números, ya sea en lo que voy a pagar, invertir o cómo daré el siguiente movimiento financiero. Si detenemos nuestras actividades por un segundo y lo reflexionamos, vamos a encontrar que al menos diez veces al día pensamos en dinero, en cómo multiplicarlo e invertirlo con inteligencia y, por supuesto, en ahorrarlo para así ser un mejores administradores.
Sin embargo, ¿cuántas de esas veces pensamos en este concepto en un marco espiritual? Y luego de leer esta pregunta, podrían pensar que están leyendo el libro equivocado, porque a fin de cuentas, el dinero y la espiritualidad no tienen nada que ver. Podrían pensar que son dos caminos diferentes e incluso que entre ellos existe rumbos distintos. Pero tranquilos, están en el lugar correcto, queridos amigos. Por medio de este libro, vengo a relacionar estos conceptos y a contarles que son dos caminos que llevan a un mismo destino.
El manejo perfecto de las economías es un libro diseñado para que el lector amplíe su manera de ver el mundo , comprenda la importancia que radica en su actuar y, claro está, el papel fundamental que tiene la energía en el universo y la presencia de Dios en las inversiones, movimientos financieros y su relación perfecta con el merecimiento, que será nuestro elemento fundamental en la administración de los recursos espirituales. Todo esto nos dará las bases suficientes para predicar que por causa y efecto, primero es el huevo que la gallina, siendo el mundo espiritual la base del éxito y la prosperidad del mundo material.
Todo esto se desarrolla en la enseñanza porque el Padre siempre quiere aportar a la felicidad de todos nosotros. Ante nuestros ojos, dicha felicidad se resume en éxito económico, razón por la cual nos complace, llevando a enamorar nuestro interés por medio de ganancia espiritual - material, para que así consideremos tomar el camino y amor hacia él.
Entendiendo esto, el ser humano debería dejar a un lado su ansiedad, estrés y angustia por el incremento de su patrimonio material, riqueza o ego. Debería empezar a preocuparse por las inversiones reales que lo llevaran al éxito. El cómo hacerlo, dónde hacerlo, hacia dónde dirigirlo, todo tiene una única respuesta, una réplica que comienza y termina en Dios. Claramente, con un eje central que gira en torno al creador de la acción, pensamiento y acción. Ese eje eres tú, como administrador de este negocio.
Bienvenido al manejo perfecto de las economías.

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